
En Parque de Asís tuvimos el privilegio de conocer la historia de la señora Ana, una mujer de 90 años que mantiene un vínculo con nuestro cementerio de mascotas desde hace 34 años. Fue entonces cuando llegó por primera vez para despedir y sepultar a su perrito de 14 años, dando inicio a una historia que, hasta hoy, sigue unida a este lugar.
Desde entonces, Ana visita Parque de Asís con la mayor frecuencia posible. Un cariño que también ha logrado transmitir a sus hijos, quienes han construido su propio vínculo con el cementerio.
Al recordar lo que ha significado la existencia de Parque de Asís para ella y para tantas personas que comparten el amor por los animales, Ana destaca especialmente la importancia de contar con un espacio donde mantener vivo ese vínculo: "esto les sirvió a las personas para no olvidar lo que tenían".
Con emoción, también comparte lo que significa tener un lugar para despedir a quienes fueron parte de su vida: "Es lo mejor que pudo haber habido, lo mejor, porque uno a sus animalitos los quiere toda la vida, y uno sufre mucho cuando se van".
Su testimonio también refleja cómo ha cambiado, con el paso de los años, la relación de las personas con sus mascotas. Ana reconoce que hoy existe una mayor conciencia y valoración hacia los animales, algo que destaca desde su propia experiencia: " Toda la gente ahora están viendo bien a los animales, mucha gente antes no los merecía, no los ayudaba", pero destaca que hoy, eso ha cambiado.
La historia de Ana, quien lleva más de 30 años vinculada a Parque de Asís, es un ejemplo del amor incondicional hacia nuestras mascotas y de esos lazos que perduran incluso después de su partida. Su historia refleja precisamente lo que buscamos representar en Parque de Asís: un espacio donde cada mascota sea recordada, honrada y valorada por la huella que dejó en la vida de sus familias. Porque sabemos que el amor por ellos no termina cuando se van, y queremos acompañar a cada tutor en la tarea de mantener vivo ese recuerdo para siempre.